Yo creí que era una leyenda urbana eso de que en las estaciones del metro de la capital mexicana había libros para que la gente los tomara , los leyera mientras viajaba y al llegar a su destino los devolviera en la estación donde se bajaba, pero hace dos días en la estación La Raza me encontré un ejemplar y lo empencé a leer , no había llegado a la mitad del primer cuento (de Ramírez heredia por cierto), cuando ya me tenía que bajar y tuve que hacer lo que supongo hace toda la gente. llevarme el libro a cas. Ya lo terminé, y ya lo devolví. Tiene muchas sorpresas , como los poemas de Verónica ortiz, creo que tres de cada dos mexicnnos(no, no me equivoqué en la proporción), escribe poemas , pero como diría Octavio Paz, No todo poema es Poesía, también me sorprendió la ficha de Beatriz Zalce que escribe en El Financiero y es base de apoyo del EZLN Y lucha por la libertad de los presos de San Salvador Atenco , por cierto que ningún jefe policiaco del Estado de México ha sido aprehendido por esas atrocidades de Atenco ni en quince ni en ningún plazo y ningún periodico salinista manipula a a opinión pública con eso.
El relato que más me gustó se llama Una aventura inolvidable escrita por Arturo Trejo Villafuerte; es curioso, antes de leerlo estaba escuchando una nota en el noticiero donde se afirma que el agua que desborda los rios de Veracruz y Tamaulipas procede de el D.F. y el realato trata de unos chavos de secundaria que construyen una balsa y se embarcan en ella en el Gran Canal del desagúe que se conectaal río Tula y que va a dar a las costas de Tamaulipas.
No sé si fomentar la lectura de esta manera o con las ferias del libro o salvando libros de ser incinerados o de plano regalándolos en el Zócalo, se puede calificar como populismo , pero seguro que a quienes creen que el pueblo sólo está para llegar a tiempo al trabajo y dejar que otros piensen por él no les ha de caer nada bien que se use el presupuesto en estas cosas.
6 comentarios:
En el círculo de lectura (La cofradia de la maja barata) tenemos esa mala costumbre, dejamos libros en parques y camiones. Es una costumbre que nos ha dejado muchas satisfacciones.
Esto es lo que ponemos en los libros:
Soy un libro viajero.
Los libros viajeros son abandonados en lugares pùblicos con la esperanza de hallar un lector.
Cuando hayas terminado de leerlo o si decides no leerlo, vuèlvelo a poner a viajar (Cualquier lugar es bueno, una banca en un parque, una mesa en una cafetería, o simplemente donde tú lo encontraste).
Uno de los propósitos del viaje del libro es compartir algo que nos ha gustado mucho.
Somos la Cofradía de lectura de La Maja Barata, comunícate con nosotros y cuéntanos cómo te fue con el libro y si ya está viajando de nueva cuenta (también puedes quedarte con èl y echar a viajar algún otro libro, no importa que esté nuevo o usado).
Esta es nuestra dirección electrónica en la que nos dará mucho gusto saber de ti....
libroviajeromajabarata@gmail.com
Un acto de amor definitivamente.
Hola Ernesto, para mí es difícil dejarte un comentario porque tus post refieren generalmente a temas políticos de México... Libros en el metro: una de las cosas que extraño de Chile; acá, en Bs. As. el "subte" es la barbarie... En las ramblas montevideanas la gente lee y lee a toda hora bañándose los ojos de mar. Soy "blueberrie", pero, ahora firmo con mi nombre abreviado: Viv.
Un abrazo, desde el sur. (Y, te espero en rambla Malvín)
http://news.bbc.co.uk/2/hi/uk_news/7503867.stm
Hola Viv. aquí también es la barbarie el metro , sobre todo a determinadas horas en determinadas estaciones . Amílcar ha escrito al respecto:
http://raulanibal.blogspot.com/2007/10/metro-de-noche-en-el-metro-se-abre-la.html
http://raulanibal.blogspot.com/2007/10/martes-23-de-octubre-supongo-que-algo.html
http://raulanibal.blogspot.com/2007/10/sueo-me-bajo-del-metro-en-la-estacin.html
pero como el mismo Amílcar dice:
Sin embargo hay cosas, pequeñas cosas, donde sobrevive la humanidad. Los defeños pueden ser simplemente maravillosos, hay cosas que inventaron para no perderse entre ellos. Son cosas que al principio me chocaban, cuando llegué a vivir desde mi ciudad de provincias. En el autobús, cuando el chofer no se comporta como un salvaje y llega a su destino final, su base, las personas le agradecen al bajar. Gracias, gracias, muchas gracias, hasta luego, cuídese, etcétera… En las fondas y restaurantes, llenas de burócratas a las dos de la tarde, las personas se dicen “provecho” después de pagar la cuenta. A los desconocidos de la mesa de enseguida le dicen provecho, ellos con la boca llena de tortillas le responden gracias, o igualmente. Dicen estas cosas como si fuera el saludo de paz de la misa. Y me pregunto si no tendrá ahí directamente su origen.
Es una cortesía aparentemente superficial, pero es cómo un gesto de civilización en la barbarie. Digo que es aparentemente superficial porque así lo parece, pero poco a poco permea en uno. De pronto me descubro diciendo gracias al bajar del autobús, diciendo provecho en el puesto callejero de comida o al salir del restaurante. Frases que en mi ciudad natal se dejaron de usar hace treinta años pero que en el Distrito Federal aun conservan como costumbre varios millones de personas.
http://raulanibal.blogspot.com/2007/06/uno-en-algn-lugar-haba-ledo-de-la.html
Manuel simepre es interesante encontrar que algo de México parece interesante a los extranjeros.
Publicar un comentario