Recojo algunas de las propuestas que se han hecho en este foro; las posiciones de algunos de los principales actores políticos, y las opiniones que he recogido entre los especialistas. Las presento como la base para un acuerdo amplio para rescatar a PEMEX, con los siguientes puntos:
1.- Fortalecer la autoridad del Estado, su capacidad de planeación sectorial y producción.
Una comisión reguladora del petróleo sólo tendría sentido para regular a las inversiones privadas. Lo que se necesita es una política energética integral.
El órgano técnico puede estar en la Secretaría de Energía o en una comisión de planeación. Pero en cualquier caso, habría que evitar el dispendio, la redundancia a contar con los mejores cuadros y una definición clara sobre la naturaleza estatal de la actividad y la necesidad de defender el interés público, el patrimonio de las siguientes generaciones y el medio ambiente.
El Congreso, y particularmente el Senado, deben asumir una mayor responsabilidad en la aprobación del plan sectorial de energía.
En su caso, en el nombramiento de los consejeros de la comisión, en la aprobación del nombramiento del Consejo de Administración; y la Cámara de Diputados, a través de la Auditoría, asegurar el cumplimiento de las nuevas normas.
2.- Terminar con el dominio de la Secretaría de Hacienda y el control de la Función Pública sobre PEMEX.
Para rescatar a PEMEX se necesita una reforma del poder, donde el Presidente de la República, el Secretario de Hacienda y el de la Función Pública cedan un tramo importante de las decisiones que hoy están en sus manos conforme a un calendario de transición. Si no existe esta decisión, cualquier intento de autonomía de gestión fracasará.
La ley en vigor, de entidades paraestatales, en su artículo 58, ya establece la plena autonomía de gestión, pero es letra muerta ante otras leyes contradictorias, y sobre todo, frente a un poder intocado.
Se podrán reformar las leyes, incluso la Constitución, pero si no cambiar las prácticas, nada cambiará.
3.- Otorgar gradualmente autonomía presupuestal y convenir un pacto fiscal que garantice la inversión multianual y la transparencia en el manejo de los excedentes petroleros.
La autonomía presupuestal se puede alcanzar por dos vías:
Una, sacar a PEMEX del presupuesto de Egresos de la Federación, con múltiples ventajas que facilitarían su operación sin necesidad de multiplicar las excepciones a la ley, pero con las reservas por tratarse de un organismo descentralizado.
La otra, regresarle una proporción mayor de los ingresos por los sobre precios, lo cual lleva a un cambio en el presupuesto, y también a la decisión política de no ocultar ni manipular los ingresos extraordinarios.
El Presidente debe rendir cuentas sobre el manejo de los excedentes petroleros, de manera sencilla y transparente, pues de otra manera, el mismo Presidente es quien introduce la desconfianza y vulneraría la reforma.
Las condiciones no son propicias para una reforma fiscal, pero sí para una mayor austeridad dentro de PEMEX y en el Gobierno, que permitan reorientar las prioridades del gasto a la inversión.
4.- Reintegrar a PEMEX y restituir la autoridad del Director General.
La autonomía no debe ser cobertura para continuar desintegrando la industria y privatizándola. Conviene reintegrar a los cuatro organismos subsidiarios y al corporativo en un solo organismo, y otorgar a la Dirección General poder y controles reales.
Se necesita un director real que se haga cargo y corra los riesgos.
También de directores operativos con poder y capacidad de gestión, tener precios internos que impulsen la competitividad de la economía nacional.
5.- Un Consejo de Administración responsable, autónomo y ajeno a los conflictos de interés.
Al poner fin a la desintegración de PEMEX, disminuirá al número de representantes sindicales.
Al conseguir la autonomía, el peso de Hacienda y la Función Pública disminuirían. No obstante, se debe mantener la representación del Gobierno y ampliarse la de los consejeros independientes que no tengan ningún conflicto de interés y sean nombrados por una mayoría calificada del Senado.
El consejo establecería las metas. El director las cumpliría.
Y sólo en el caso de incumplimiento franco o denuncia, el Gobierno intervendría a petición del consejo o en cumplimiento de la ley.
6.- Despartirizar la administración de PEMEX y asegurar su manejo transparente y honesto.
No puede haber autonomía cuando los puestos principales se deciden en función de intereses partidistas.
Es el momento de profesionalizar al organismo y de otorgarle suficiente autoridad a su director para evitar la interferencia de decisiones de carácter política electoral o de conflictos de interés.
Hoy, el PAN controla la administración, las finanzas, la estrategia de obras, las relaciones laborales y la contraloría.
Hay que evitar, en definitiva, la mezcla de los intereses públicos y los privados.
Nadie que haya trabajado para empresas privadas del sector, debería dirigir PEMEX. Y quienes lo han dirigido, deberían tener prohibido contratarse en la industria por un período de 5 años.
La Auditoría Superior debe asegurarse que cumplan PEMEX y la Secretaría de Hacienda.
7.- Reconstruir su capacidad de investigación e innovación tecnológica y las ingenierías.
La principal fortaleza de las empresas petroleras está en su inversión en tecnología.
La destrucción del IMP, resultante de la preferencia por contratar en el exterior por pidiregas y TLC, debe ser rápidamente revertida.
Hay que rescatar la investigación y el desarrollo tecnológico nacional.
El modelo está aprobado. Hay que traer a los mejores del exterior con los sueldos que sean necesarios; juntarlos con los mejores que hay en México en el sector, en la UNAM o en la UAM, y rodearlos de los mejores científicos e ingenieros de las nuevas generaciones. Eso es lo que se está haciendo con éxito en Asia. Eso mismo es lo que recomendaba el doctor “Emilio Rossemblud”.
8.- Rehacer su capacidad de gestión y promover la recuperación de la industria mexicana y de la construcción.
PEMEX es demasiado importante como para dejar los principales contratos a empresas del exterior y para no aprovechar su actividad a favor del desarrollo de las industrias nacionales.
Hoy tendríamos que ir a esquemas de reconstrucción de la industria y las ingenierías nacionales.
9.- Modernizar las relaciones laborales y pactar los incrementos en la productividad.
No hay reforma posible de PEMEX que no incluya al sindicato.
Es inconcebible que en PEMEX no exista un acuerdo de productividad, una política profunda de formación de recursos humanos, y una participación no vergonzante de los trabajadores en las actividades productivas y en la seguridad.
10.- Crear una comisión independiente que prepare una política energética integral.
Que el Senado convoque a la formación de una comisión independiente con la participación de alguno de los ponentes más destacados que han estado presentes en este magnífico debate para que, en un plazo de un año, una vez concluidas las elecciones de 2009 presente al Ejecutivo y al Congreso una política energética integral, un plan nacional de energía del cual hoy se carece.
Ciudadanos senadores y senadoras, una reforma seria no puede consistir en llevar agua al molino de los partidos y fondos adicionales a los presupuestos locales, implica necesariamente reconstruir el mando, la autoridad, la capacidad de convencer a todos sobre la necesidad de contribuir a su éxito mirando por el bien del país y la defensa del interés público.
El problema energético del país es muy grave, se deben enfrentar con seriedad, patriotismo y suficiencia. Sólo un acuerdo amplio podrá rescatar a PEMEX. Ello una vez que todos reconozcamos la magnitud del desastre la necesidad de diseñar una política integral, y que se cancele la vía de abrir las puertas a la inversión extranjera en áreas reservadas, sobre todo cuando están probadas la debilidad regulatoria de nuestro Estado, el fracaso de las privatizaciones y la inevitable ingerencia política externa, que esa decisión acarrearía.
El debate al que ustedes convocaron ha probado su utilidad. Lo mismo hará la consulta ciudadana, forzar decisiones contra la Constitución, y el sentir mayoritario no resolverá nada, y sí acentuaría la división interna. Es mejor encauzar el conflicto, convenir mediante un amplio consenso una reforma que rescate a PEMEX y que cohesione a la sociedad.
Para ello debemos superar el mayor de los obstáculos: nuestro temor a ponernos de acuerdo. Muchas gracias. (Aplausos).
XVII Foro de debate con el tema: “Organización y Administración de Petróleos y Estudios Legislativos.
Manuel Camacho Solís, ha sido Secretario de Relaciones Exteriores, de Desarrollo Urbana y Ecología, Jefe del Distrito Federal, Subsecretario de Desarrollo Regional, y Diputado. Ha participado en importantes diálogos y proyectos como la reconstrucción de las viviendas que destruyó el sismo de 85, y el caso del cese de iniciativa de fuego después del levantamiento zapatista en Chiapas. Ha sido miembro de la Comisión Independiente de Gobernabilidad Global, profesor investigador de El Colegio de México, y es autor de, entre otros libros, El Desacuerdo Nacional.
Ah sí , es Camacho , no pus no, es Camacho. La propuestas está , pero no la dice Calderón , así que miren la ola levantadedos panista.
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