Todo ese asunto de las fotos de Lucero armada ante animales muertos presuntamente por ella y su pareja me ha recordado el libro aquel de Desmond Morris y una serie de documentales del mismo autor en los que explica que la especie humana bien podría ser denominada como "el mono cazador".
Según este zoólogo, nuestra especie evolucionó para pasar de primate hervíboro y arborícola a animal mitad hervíboro mitad carnívoro. Al no poseer los atributos físicos de los verdaderos cazadores como son velocidad al correr, garras y dientes filosos y mandíbulas fuertes; nuestros antepasados se vieron en la necesidad de subsanar sus carencias físicas cazando en grupo y desarrollando tecnología.
Tenemos entonces que el instinto cazador está fijado ya en nuestro equipamiento evolutivo pero es en décadas recientes que se ha venido generando la noción de que la cacería es éticamente reprobable.
Tal vez ésta noción se origina en la moral judeo-cristiana para la cual matar es malo. Debieron pasar siglos para que se aplicara esa regla a todo ser vivo y no exclusivamente a los semejantes, pero el caso es que hoy en día para una parte importante de las personas matar lo que sea, es malo. Me parece que esta nueva noción ética se ha reforzado de manera importante con sentimientos de culpa ante la gran cantidad de especies que se han extinguido por causa de la depredación humana.
Habría que observar que la Naturaleza es impasible al respecto; en el medio natural se mata y se mata y se mata; tanto desde una especie a otra como dentro de la misma especie; es más, no pocas veces dentro de consanguíneos como pueden ser las serpientes que devoran a sus crías o las arañas que se comen a su madre.
Como en el ámbito puramente humano que encuentra una justificación a matar por causas de defensa propia, estamos los que encontramos una justificación en matar animales con el propósito de obtener alimento. Hecha esta salvedad queda el problema de la cacería como actividad recreativa, de placer o diversión para la cual no hay justificación posible en el ámbito humano, aunque la Naturaleza sigue impasible ante este tipo de cacería y no lo digo por los humanos. ¿Nunca has visto como cazan ratones los gatos? Acorralan a su presa y empiezan a jugar con él atajándole todas las vías de escape con sus garritas, en cada manoteo le profieren pequeñas heridas y el ratoncillo muere por tales heridas y por el cansancio y el estrés de tratar una y otra vez de escapar. El gato podría matarlo desde el primer momento, pero los gatos y los cazadores como Lucero sólo quieren divertirse.
Puedes ver la serie de documentales de las que hablo en este enlace.
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