Comprenderás que con tan meticulosa destrucción no quedó memoria material alguna de ninguno de los personajes que aparecen en los Evangelios, no hay un solo documento de la época que nos diga que Jesús realmente existió, tampoco los apóstoles, ni los sacerdotes, no hay registros sobre Caifás, ni José de Arimatea, todos los archivos fueron destruidos. De nadie excepto de un personaje quedó memoria: de Poncio Pilatos.
Resulta que cuando Pilatos fue Procurador en Judea ordenó la construcción de un teatro, Cesarea Maritima, en honor al emperador Tiberio. Igual que se hace ahora, entonces se acostumbraba colocar una placa en la inauguración, en esa placa de piedra aparece el nombre de Poncio Pilatos, la prueba material de su existencia en tiempos del emperador Tiberio.
Pilatos llega hasta nuestros días, no por la piedra en la que aparece su nombre, sino por haber sido actor principal en el proceso contra Jesús de Nazaret, pero de este proceso no existe un documento histórico, solamente lo que se conoce a través de los Evangelios, que dicho sea de paso carecen del rigor científico que exige la disciplina científica de la Historia.
Ni modo, si las cosas están así, entonces tendremos que referirnos al Poncio Pilatos de los Evangelios:
Para empezar, así sea para una provincia desértica y llena de fanáticos religiosos y guerrilleros, ser Procurador era un huesote que no cualquiera podía obtener, había que ser conocedor del famoso Derecho Romano y todas esas sutilezas de criterio para aplicar la ley con Justicia, además había que ser muy avezado en los asuntos de la grilla de Roma. Así que necesariamente esas características tenía Poncio Pilatos.
Cuando Caifás y sus contlapaches llevan a Jesús ante Pilatos para que lo condene a muerte, el Procurador romano se da cuenta enseguida de que los sacerdotes judios no tienen un caso, de que no tiene manera legal de fundamentar una condena a muerte para Jesús. Entonces Pilatos intenta argumentar sobre la imposibilidad legal de aplicar legalmente a Jesús la pena de muerte, pero en ese momento los sacerdotes y sus seguidores actúan como masa irracional y son irreductibles a cualquier argumentación legal.
Pilatos se saca de la manga lo que en México los abogados llaman chicana: No es su jurisdicción porque Jesús es de Nazaret, le toca a Herodes juzgarlo. Y aunque Herodes se siente halagado porque nada menos que el procurador romano delega en él funciones, sabe que no tiene facultades legales para ordenar la muerte de Jesús y lo envía de regreso.
Pilatos tiene otra chicana, según los usos y costumbres de la Judea de entonces, en cuaresma se debe liberar a un reo, para que todo esté a favor de Jesús, Platos lo pone como alternativa a un asesino, piensa que seguro la gente preferirá liberar a Jesús, pero las cosas salen mal y la multitud pide la libertad de Barrabás. Pilatos hace un último intento por no aplicar la pena de muerte a Jesús, pero los sacerdotes le meten calambres recordándole que la grilla en Roma no le favorece y que perderá más puntos si deja ir a un reo de sedición, que es el delito del que se acusa a Jesús.
El calambre da resultado y Pilatos entrega a Jesús para que lo ejecuten. Al ceder Pilatos vulnera la ley y además traiciona sus propias convicciones acerca de la Justicia, por eso hace el ademán estéril de lavarse las manos, es decir de deslindarse de los acontecimientos, intento inútil porque en todo momento él tiene el poder y el veredicto final, pero Pilatos tiene miedo de aplicar la ley, no sé me recuerda a Fox y su "¿y yo por qué?". Qué mal pedo por Pilatos.
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