Para que Claudia Sheimbaum entreue la Presidencia faltan

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domingo, 24 de marzo de 2013

¿De qué nos salvó Jesús con su muerte atroz?

Es una semana rara la de Semana Santa: a los creyentes les da por irse de vacaciones y a los agnósticos nos da por reflexionar sobre religión.
Nunca he entendido bien a bien el fundamento principal de la religión cristiana en todas sus versiones, iglesias y sectas, ese fundamento que sostiene que Jesús murió por mí.

A ver ¿que me hubiera pasado si Poncio Pilatos (interesante personaje, prometo unas lineas sobre él en esta semana), se hubiera fajado la faldita esa que según las pelis usaban los romanos y le hubiera conmutado a Jesús la pena de muerte por un exilio o una temporada de galeote como Ben Hur?
Supongo que nada, cuando mucho el cristianismo sería una corriente filosófica más y tal vez no existiría el Vaticano, ni las hostias ni los recursos psicológicos con los que pederastas como Marcel Maciel presionan a sus víctimas. Pero si no me hubiera pasado nada ¿de qué me salvó Jesús con su muerte tan atroz?

Creo que la hebra que hay que jalar es la de la noción de Justicia que un pueblo de pastores del desierto como fueron los judios tenían. Es elemental que si alguien comete una falta, una injuria, si alguien hiere o toma lo que no le pertenece, está haciendo algo que está mal, la religión lo llama pecado; entonces, si alguien comete un pecado lo JUSTO es que pague por ello. Pero la experiencia de esos pastores y la nuestra es que la Justicia divina a veces tarda en llegar y quien sabe que pasa luego con los archivos allá arriba que los expedientes se traspapelan y los pecados quedan impunes.

Para evitar que los pecadores se vayan sin pagar por sus pecados la religión judia ideó una especie de declaración de impuestos fast track y en Levítico en los capítulos que van del 4 al 7 Yahveh establece una cuota de un chivito por cada uno de los distintos tipos de pecado y de pecador.
Pero luego los pecados eran tantos y tan grandes que allá arriba decían :"No, mejor destruimos a la humanidad y volvemos a empezar", pero después del Diluvio la gente seguía pecando y entonces allá arriba decían "bueno, vamos a acabar con Sodoma y Gomorra como una lección ejemplar". Pero la gente seguía pecando y los chivitos ya eran un precio demasiado barato, se necesitaba un sacrificio más grande y entonces a alguien se le ocurrió sacrificar al Cordero de Dios, nada menos que la mero hijo de Dios Padre.

Ajá, pero cuando se sacrificaban chivitos el pecador tenía que desmbolsar el costo del animalito, pero si el cordero de Dios lo pone el mismo Dios, ¿cual es realmente el pago que hace el pecador? A riesgo de escandalizar a mis amigos creyentes con mis herejías, de hecho mi esposa que lee lo que escribo por encima de mi hombro ya fue a buscar agua bendita para rociarme y que me salgan llagas; tengo que decir que alguien se chamaqueó a Dios con eso de sacrificar a su propio hijo para salvarnos. lo único que se me ocurre pensar es que la muerte de Jesús es un mensaje para nosotros como diciendo: "Si esto hace Dios con su propio y único hijo ¿que se pueden esperar ustedes jijos de la..."

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