Una de las cosas que recuerdo con más satisfacción y orgullo de mi paso por la Universidad Nacional Autónoma de México es el ambiente de libertad pensamiento y expresión, de debate y respeto a las ideas que allí viví.
En ese tiempo , muchas veces surgieron conflictos entre estudiantes y autoridades, ciertamente algunas veces éstas incurrieron en excesos como el director de la prepa 9 (de apellido Villaseñor, creo recordar), que introdujo porros en una asamblea que estaba en contra de su nombramiento; o como la remisión al tribunal universitario con acusaciones falsas de una compañera de licenciatura.
Pero en todos esos conflictos el estudiantado siempre iba con el rostro descubierto, expresando su inconformidad, sí con gritos pero no a petardazos... algo está cambiando en la UNAM.
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