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¿Qué se va a acabar primero?

miércoles, 16 de agosto de 2017

De algunas cosas que encontré en el Nombre de la Rosa

Alguna vez leí un texto sobre técnicas de estudio en el que se recomendaba que cuando se tuviera que leer un libro había que hojearlo primero, lectura preliminar se le llamaba en el texto. A veces sigo tal recomendación y a veces no, especialmente cuando leo una novela, para evitar leer el final.

Debí hojear la novela que acabo de leer pues de todos modos ya sabía el final. La novela está ambientada en el Medioevo y tiene párrafos enteros en latín sin su debida traducción ni indicaciones de que al pie de página o al final del libro están las traducciones, pero por no hojear el libro no me enteré sino hasta el final que después de la palabra FIN, estaban las traducciones de todos los párrafos en latín ;(

La novela de Umberto Eco, El nombre de la rosa, es una obra inmensa; no solo contiene una intrincada trama policíaca, sino que al elaborar el contexto, el autor presenta diversos ensayos sobre la historia de Europa, de la Iglesia Católica y de sus congregaciones y órdenes, también presenta ensayos teológicos sobre la pobreza de Cristo, sobre la democracia y el más importante para la estructura de la novela; sobre la risa.

Umberto Eco era un erudito, por eso El nombre de la rosa no podía ser más que una novela llena de sesudas reflexiones, situaciones resueltas con ingenio y muchos datos, por cierto, solamente un error encontré en la novela: en un pasaje en el que relata un banquete que tienen los religiosos convocados a un debate, describe los platillos y los ingredientes con que están cocinados, en uno de ellos menciona el pimiento.

Verás, el pimiento no es más que una variedad de la especie Capsicum annum, es decir del chile. La novela se desarrolla alrededor de 1325, es decir muchos años antes de que Cristobal Colón llegara a América y llevara a Europa productos originarios de estas tierras, el chile entre ellos. Es decir que tal ingrediente no podía haber sido utilizado en ese banquete.

En fin, este libro tuvo un gran éxito de ventas y además se escribieron miles de críticas sobre él. Si anotas en el buscador de Google: "el nombre de la rosa analisis" te va a dar cerca de 2,350,000 resultados. Así que para que seguirle por allí. Por si fuera poco la edición de Libro de Bosillo (parece sarcasmo, ¿cómo puedes llevar 700 páginas en el bolsillo?) le contiene además el propio comentario de Umberto Eco: Apostillas a El Nombre de la Rosa.

Pero antes de darle Publicar a estas líneas quiero comentarte que hay unos párrafos que me hicieron recordar a los Beatles:
"... si algún dia la palabra del Filósofo justificase los juegos marginales de la imaginación desordenada, ¡Oh, entonces sí que lo que está en el margen saltaría al centro, y el centro desaparecería por completo! El pueblo de Dios se transformaría en una asamblea de monstruos eructados desde los abismos de la Tierra Incógnita, y entonces la periferia de la Tierra conocida se convertiría en el corazón del imperio cristiano, los arimascos estarían en el trono de Pedro, los blemos en los monasterios, los enanos barrigones y cabezudos en la Biblioteca, ¡Custodiándola! Los servidores dictarían las leyes y nosotros (pero entonces tú también) tendríamos que obedecer en ausencia de toda ley."

Verás, una vez me platicaron un libro llamado "El malestar de la cultura de masas", en el que se denostaba a los Beatles porque desde la subcultura o de la cultura popular, o bueno sí quieres desde la música comercial se atrevían a igualarse con la alta cultura, en ese libro se censuraba la canción Eleanor Rigby porque siendo rock se atrevían a tocarla con un cuarteto de cuerdas, formación propia de la música clásica y lo peor de todo para el autor de ese libro es la portada del Sargento Pimienta en la que aparecen codo con codo con los Beatles grandes artistas, pensadores y políticos. Me parece que el autor de ese libro pensaba más o menos como Jorge Burgos en la cita de allá arriba.

¿Cuál no sería mi sorpresa cuando al llegar a la parte de las Apostillas, el mismísmo Umberto Eco escribe:

"1965. Eran los años en que empezaba el Pop Art y, por tanto, caían las distinciones tradicionales entre arte experimental, no figurativo, y arte de masas, narrativo y figurativo. Los Beatles, me decía: "Trabajan para nosotros", sin darse cuenta aún de que también él estaba trabajando para ellos (y tendría que venir Cathy Berberian para mostrarnos que los Beatles, debidamente reintegrados a sus orígenes pourcellianos, podían figurar en un concierto junto a Monteverdi y Satie)."

Otro párrafo que me motivó reflexiones, esta vez acerca de los grupos de odio es este:

"El Anticristo puede nacer de la misma piedad, del excesivo amor por Dios o por la verdad, así como el hereje nace del santo y el endemoniado del vidente. Huye Adso, de los profetas y de los que están dispuestos a morir por la verdad, porque suelen provocar también la muerte de muchos otros, a menudo antes que la propia, y a veces en lugar de la propia."

¿Has leído El Nombre de la Rosa? Si no lo has hecho estoy seguro que no ha sido por falta de ganas sino más bien por falta de oportunidad; por eso no te hago la recomendación acostumbrada ¿para qué? Si ya sé que en cuanto puedas vas a leer esta novela.

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