Todos nacemos en medio de dolor, lágrimas y sangre y a pesar de ello celebramos ese momento cada año. El bárbaro choque entre la civilización indígena americana y España es el momento del parto del que surgimos los actuales pueblos iberoamericanos, es el cumpleaños de todos nosotros. Ciertamente fue un parto con atrocidades inhumanas como torturas, mutilaciones, masacres y esclavitud, pero es de donde venimos y es la causa de lo que somos, de nuestros valores y virtudes y de las lacras históricas que arrastramos.
Según mi percepción, los iberoamericanos somos pueblos orgullosos de lo que somos y es precisamente eso, lo que somos, lo que es digno de celebración sin por ello olvidar el genocidio que nos dió origen.
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