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viernes, 4 de septiembre de 2015

El espejo enterrado. Carlos Fuentes

El espejo enterrado.

Carlos Fuentes escribió este ensayo con motivo del Aniversario 500 del Descubrimento de América. Fuentes comparte la opinión de que el mero acontecimiento no es festejable, pero encuentra en el proceso que desencadenó el Descubrimiento algo que sí deberíamos festejar: la Cultura Hispanoamericana.

Para presentar su tesis, Fuentes hace un gran recorrido de la Historia de España y de la América hispana. El recorrido de Fuentes inicia en un punto de verdad lejano, en la prehistoria, época de la que datan las pinturas rupestres de las cuevas de Altamira, es allí donde Fuentes afirma que se empieza a formar la cultura hispanoamericana.

Las pinturas rupestres de Altamira evidencian que los primeros pobladores de la península Ibérica eran personas sumamente talentosas y que fijaron en la cultura española uno de sus símbolos más distintivos: el toro.

Este símbolo recorre todas las culturas del Mediterráneo, desde el dios fenicio Baal Cebú, hasta el Minotauro cretense y el Circo Romano. Se dice que los deportes que se juegan con pelota son en su origen rituales que pretendían invocar las fuerzas sobrenaturales para preservar el Orden Cósmico. Así pasa con la Fiesta Brava que en su origen es un ritual que pretendía invocar fuerzas sobrenaturales que ayudaran al hombre primitivo a obtener caza y someter a la Naturaleza.

Fuentes analiza otros símbolos de España como el culto a la Virgen que también se origina en la prehistoria con las llamadas Venus neolíticas y el baile flamenco que ya se bailaba en la Roma antigua.

El recorrido de Fuentes es fascinante, examina la ocupación mora, la reconquista de la península por los reyes católicos Isabel y Fernando , el descubrimiento de América, el Renacimiento español representado por Cervantes, Quevedo, el pintor Velázquez; analiza a cada uno de los reyes españoles.

Por suspuesto el recorrido incluye a las culturas americanas, tanto las mesoamericanas como las sudamericanas; analiza el periodo colonial y el papel contadictorio de la Corona y las élites que gobernaron de facto las colonias in situ con la divisa de "se acata pero no se cumple". Fuentes examina las aportaciones indígenas al estilo barroco y las de grandes artistas como Sor Juana.

El arribo del siglo XIX sorprendió al Imperio Español con un monarquía en decadencia, el surgimiento de ideas revolucionarias que incendiaron las secas praderas de las colonias.

Los pueblos de la América Española se vieron independientes pero sin haber aprendido a vivir bajo un régimen de instituciones pues las únicas que conocían eran la Corona, de la que se emanciparon y la Iglesia que los había excomulgado por emanciparse. Así que la formación de las naciones hispanoamericanas tuvo que pasar por un largo proceso de aprendizaje (que tal vez no se ha acabado) lleno de sufrimientos y violencia.

Fuentes no pasa por alto el papel de Estados Unidos en la Cultura Hispanoamericana, visto como hermano mayor ejemplar por los libertadores hispanoamericanos, pero con un proyecto contrario al bienestar iberoamericano como lo es el Destino Manifiesto y la Doctrina Monroe, muy pronto tuvieron los iberoamericanos la oportunidad de desengañarse de ese hermano mayor.

Fuentes continua su recorrido en el siglo XX con la Revolución Mexicana, la hegemonía norteamricana en Cuba, Puerto Rico, Panamá, Nicaragua, etc; los efectos de la Guerra Civil Española, las dos grandes Guerras Mundiales, la Polítca del Buen Vecino de Estados Unidos y los últimos capítulos los dedica a la cultura hispanoamericana de Estados Unidos, el arte chicano, la literatura, el graffttti, los cholos, las aportaciones a la economía norteamericana de los inmigrantes hispanoamericanos y de los estadunidenses de origen hispanoamericano.

Al inicio de libro Fuientes explica que en las tumbas antiguas se colocaban espejos, y estos objetos perduraban a lo largo del tiempo, y al ser desenterrados funcionan exactamente como cuando los enterraron. Esto es, el espejo enterrado significa la Historia de nuestros pueblos y al examinarla desenterramos ese espejo y podemos vernos reflejados en él para reconocernos a nosotros mismos, y saber quienes somos y de donde venimos, datos fundamentales para saber hacia donde vamos. Pero Fuentes además hace alusión al mito de Quetzalcoatl al que sus enemigos le regalaron un espejo en el que al verse reflejado enloqueció. También hace alusión a la anécdota de los zapatistas entrando a la casa grande de las haciendas y verse por primera vez en su vida en un espejo; por cierto esta anécdota también la retoma Fuentes en "Gringo Viejo".

¿Recomiendo este libro? Por suspuesto que sí, aunque Fuentes no te convenza de su tesis, por lo menos vas a pasar grandes momentos en este recorrido histórico. Y por último, además de el libro, se realizó una serie de televisión del Espejo -enterado que puedes encontrar en Youtube.

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