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Si antes no pasa otra cosa; para que Peña deje los Pinos faltan

¿Qué se va a acabar primero?

martes, 28 de octubre de 2014

De lo que aprendes en la escuela ¿qué sirve y qué es pérdida de tiempo?

¿Qué criterio se debe usar para diseñar los programas y planes de estudio y para seleccionar los temas en la formación escolar?
Estudié la secundaria en una escuela técnica, hice un semestre de bachillerato en el Poli y luego hice la prepa completa en la UNAM, al llegar a la carrera conocí a compañeros que habían hecho su bachillerato en el colegio de Ciencias y Humanidades.
En cada una de estas etapas encontré diferencias en los enfoques pedagógicos y siempre, siempre, siempre, la inconformidad de algunos estudiantes y maestros acerca de los temas que se nos impartían.
La duda más recurrente es si lo que se nos enseña en las aulas tiene aplicación en la vida y trabajo futuros o si es una pérdida de tiempo aprender Historia, Literatura, Derivadas, Ética, Filosofía, Etimologías, etc.
Me parece que la dificultad para establecer un criterio para seleccionar un tema que a priori se tenga la certeza de que en el futuro será de utilidad haberlo aprendido radica en el echo de que ¡no sabemos como será la vida ni el trabajo en el futuro!
Esto me recuerda una antigua fábula:
Un sacerdote quería atravesar un ancho y caudaloso río. Vio a un hombre en la orilla del río que tenía una lanchita. El sacerdote llegó a un trato con el hombre de la lanchita para que lo llevara del otro lado a cambio de unas monedas. Una vez en el trayecto el sacerdote le preguntó al lanchero: ¿Ha leído usted los Vedas? El lanchero contestó que no, que nunca los había leído. El sacerdote exclamó ¡Ha desperdiciado usted un tercio de su vida!
Continuó el trayecto y el sacerdote preguntó: ¿ha leído usted el Corán? El lanchero respondió: No, nunca lo he leído. El sacerdote exclamó: ¡Ha desperdiciado usted un tercio de su vida!
Continuó el trayecto y el sacerdote preguntó: ¿ha leído usted la Biblia? El lanchero respondió: No, nunca la he leído. El sacerdote exclamó: ¡Ha desperdiciado usted un tercio de su vida!
En el momento en que iban a la mitad del río la lancha empezó a hacer agua y el lanchero preguntó al sacerdote: ¿sabe usted nadar? El sacerdote dijo que no, que no sabía. El lancero exclamó:¡Ha desperdiciado usted toda su vida! y se alejó nadando.

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