Cuando, empujado por el movimiento de López Obrador, el Congreso convocó a debatir la propuesta de Reforma Energética de Calderón, la primera mesa instalada versó acerca de los antecedentes históricos de la cuestión petrolera en México; esto sirvió a Calderón para descalificar el debate:"Están hablando de pura historia", dijo. Con esta descalificación, Calderón se descalificó (como suelen hacerlo todos los que descalifican), y mostró el cobre de ignorante adorador de la ignorancia y de no ser apto para gobernar, pues todo gobernante que se respete tiene en la Historia una maestra.
Si Calderón no hubiera detestado la Historia no habría incurrido en la demagogia de justificar su guerrita diciendo que de no hacerla en 2012 habría un narco presidente, porque de hecho, México ya había tenido hace décadas un Narco Presidente:
Del libro Los Nazis en México de Juan Alberto Castillo tomo el siguiente párrafo:
"El narcotráfico se convirtió así en una de las "armas secretas" de los paises del Eje contra el ejército norteamericano. Los oficiales de la Abwehr y de la Gestapo fueron encargados de llevar a cabo esta operación, que terminó por crear el primer gran cartel del narcotráfico en nuestro país. En la antesala de la Segunda Guerra Mundial fue inaugurado el contrabando internacional de drogas a gran escala, con la participación de militares y políticos mexicanos.
Aunque impulsado y apoyado por los nazis y los japoneses, nuestro primer gran cartel fue encabezado por destacados mexicanos de la época. La organización era dirigida por el General Francisco Javier Aguilar González, importante diplomático,y sus principales cómplices eran los gobernadores y ex gobernadores de varios estados: Gonzalo N. Santos, de San Luis Potosí, Donato Bravo Izquierdo, de Puebla, MIGUEL ALEMÁN VALDÉS, de Veracruz y Maximino Ávila Camacho exmandatario de Puebla."
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