Para que Claudia Sheimbaum entreue la Presidencia faltan

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lunes, 2 de junio de 2008

Huachusey

Cuento chicano de Miguel Mendez. Tomado de
www.cervantesvirtual.com

Timoteo no era tan pobre, después de todo, era dueño de un burro. El esqueleto del burro de Timoteo no era secreto para nadie. Aquel animal analfabeto parecía radiografía. Quién iba a pensar que Timoteo saldría de su pueblo mexicano, Las Ánimas, y que en ese burro flaco se pasearía por todos los Estados Unidos. Así fue. Un día amaneció con la ventolera y sin más ni más agarró camino y se fue. Antes le dijo a su burro: «Anda, vamos, tú y yo tenemos mucho que conocer».

Primero llegó a un pueblo de nombre Tucsón. Quiso saber de quién era un hotel muy alto y muy bonito. Para luego le preguntó a un güero:

-¿De quién es este changarro, oiga?

-What'd you say?

-¡Ah! de modo que este hotel es de Huachusey. Qué hombre tan rico debe de ser ¡caramba!

En Los Ángeles entró con todo y burro a Disneyland. Tanto gozó de ver las maravillas que vio, que abrazó a su burro y de paso a una joven platinada que estaba a su lado.

-¿A poco también esto es de Huachusey?

-What'd you say?- respondió la mujer.

-Luego, dije, con seguridad que esto es de Huachusey. ¡Qué rico es!

Timoteo entró a San Francisco montado en su burro flaco. Cuando iba sobre el puente Golden Gate, como había mucha neblina, creyó que era puente entre la tierra y el cielo. Asombrado preguntó por el dueño. Una muchacha más rubia que el trigo maduro, de ojos grandes y muy azules, lo miró extrañada con una sonrisa amable y a su vez le preguntó:

-What'd you say?

-Qué hombre tan poderoso es Huachusey, todo es de él.

Así dijo Timoteo, y siguió en su burro rumbo a Nueva York. Cuando llegó a Nueva York preguntó que si de quién era un edificio muy, muy alto, que se llama Empire State. Un viejo sordo, con perfil de gavilán, poniéndose una corneta en la oreja le gritó:

-What'd you say?

-Diablo de gringo tan reterrico, pos también esto es de él. ¡Qué va! no cabe duda que es muy rico, Huachusey.

En un pueblo que se llama Boston, le dieron ropa y comida a media plaza. Timoteo le preguntó a uno de los que repartían cosas a mucha gente pobre, que si quién era el que daba.

-What'd you say?

-¡Ah! con que es él; ya era hora que diera algo, tiene tanto, tanto, tanto. Qué bueno que es generoso Huachusey. Dios le dé más.

De cada cosa que le llamaba la atención, preguntaba Timoteo por el dueño, y todos le contestaban igual: Huachusey.

Las largas caminatas iban haciendo más y más flaco al burro de Timoteo. Si se le hubiera caído el cuero, habría quedado en los puros huesos. Un día, Timoteo le dijo a su burro: «Vámonos, mi flacucho, a nuestro pueblo Las Ánimas, ya tenemos mucho que platicar».

Al cruzar por un pueblo muy grande que se llama Chicago, Timoteo notó un revuelo de mucha gente. Se acercó y vio a mujeres y a hombres llorando muy afligidos. En la calle yacían muertos a balazos muchachos y muchachas que sangraban. Timoteo le preguntó a un policía que parecía estatua de concreto, que si quién los había matado.

-What'd you say? -dijo el guardián.

-Qué raro -pensó Timoteo- tan rico este hombre y anda de matón. Si no lo viera no lo creería. A unos les da y a otros los mata. Huachusey...

Por tanto trajín y desvelos, Timoteo se tornó preocupado y sombrío. Huachusey se le había convertido en un dilema, que por más y más que meditaba no podía comprender. «Qué raro hombre es este Huachusey: rico, generoso y a veces cruel...».

Después de muchos días de caminar, pasaba Timoteo por un pueblo llamado San Antonio, rumbo a Las Ánimas. A su burro ya no le quedaba cuero y se le había acabado la carne. Timoteo volvía montado en un esqueleto. Fue allí en San Antonio, donde Timoteo se topó con un funeral donde marchaban en procesión gentes de todos lugares y de todos los tiempos. Oía cánticos y rezos y el llanto apagado que las pisadas le arrancan a la tierra, camino del cementerio.

Timoteo vio que iba hacia él una mujer alta y descarnada que pisaba más arriba de la tierra y se cubría con velo de telaraña.

-¿Sabes quién murió?- le preguntó a la mujer, y antes de que ella hablara, Timoteo agregó- es él, Huachusey. Despertó sonriendo y haciendo planes. Le habían llevado un gran desayuno a la cama. Quiso decir algo y se le quedó entre los dientes una palabra congelada. Ya Huachusey, duerme, duerme, tu mañana será ayer.

Timoteo abrió los brazos en cruz y rezó, los ojos llenos de lágrimas. Luego enfiló rumbo a su pueblo, sin darse cuenta que recién se lo habían borrado del mapa.

Han pasado muchos años y todavía se recuerda esta historia a través de los pueblos de Aztlán. Hay quienes la cuentan en versos que oyeron de sus abuelos:



Cruzando bosques y pueblos
por allá va un mexicano
trota que trota en su burro flaco
se ríe de los desiertos
y no le importa el invierno.


¿Y de quién es ese hotel?
Amigo, es de Huachusey
¿De quién los caminos pavimentados?
Pos son del mismo pelao el mentado Huachusey


¡Ah, qué rico debe ser!
Es dueño de Disneyland.
Oiga, el puente ese de quién es,
Pos diga a cuál puente pues.
El que cruza aquel chamaco
¿Ud. dice el Golden Gate?
Pos de quién debía de ser
sino del mismo gabacho
al que nombran Huachusey.


¿Y de quién son estos campos
que cruzan estos caminos?
Son del mismo dueño, amigo
¡Ay, qué rico es ese gringo!


Por allá va el mexicano
cruzando por Nueva York.
Que no se me raje el burro
quiero ver a ese señor.


Todos los barcos son de él
y también los aeroplanos
tiene tiendas y cantinas
y muchos miles de carros.


¡Ah, qué hombre ese Huachusey
tan rico y tan afamado!


Ya me voy para mi tierra
tengo hambre y estoy cansado
ya me duelen mis tripitas.
¡Ay qué rico americano!


Paloma de las alas negras
pos qué es aquello que veo.
Están enterrando a un hombre
allá en aquel cementerio.


¡Ay cómo lloran por él!
Si quieres saber su nombre se llamaba Huachusey.

3 comentarios:

Manuel dijo...

Con lo que se demuestra que la actitud si cuenta, estas al pendiente de y quieres ver cosas buenas, pues las encuentras y te maravillan una detrás de otra

Buena semana

Raúl Aníbal Sánchez dijo...

eso lo había oído en un chiste de polo polo

Indio Cacama dijo...

De heco muchas palabras que designan lugares o animales se derivan de expresiones como ¿qué dices o no te entiendo? Porque cuando los exploradores, conquistadores o colonizadores europeos llegaban a algun lugar y preguntaban por algo , esa era la respuesta que obtenían , tal es elcaso de Yucatán y canguro.
En realidad, más que actitud, Huachusey es una metáfora del sentimiento de admiración y repudio que sentimos por Estados Unidos.

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