Me imagino al hombre primitivo a merced de los elementos, en una noche de tormenta, aterido de frío, con hambre, sus ojos se abren desmesurados cada que ocurre un rayo y se aterra con el estruendo. Todo es más fuerte que él, todo es inexplicable, solo sucede y nada puede hacer. Como todo ocurre fuera de su voluntad, entonces ocurre por la voluntad de algo superior y me parece que ese es el origen de la noción de Dios; la necesidad de explicarse las cosas y la necesidad de buscar protección.
Pero Nietzsche propone algo distinto: Las comunidades primitivas reconocen que si están vivas, que si tienen una manera de obtener sus cotidiana subsistencia se debe a que sus mayores trabajaron duro para conseguirlo y para crear las condiciones para que tales susbsistencias no falten. Pero los mayores mueren y ahora son nombrados antepasados, aunque muertos, siguen viviendo en otro plano desde donde vigilan a su descendencia y la cuidan. La descendencia se ve entonces obligada a guardar gratitud por ello y también obediencia. Si la comunidad progresa, tal progreso se debe en gran medida al favor de sus antepasados, cuanto más sea el progreso de la comunidad significa que mayor poder tienen los antepasados lo que hace a la comunidad temerlos y según Don Fede, ese podría ser el origen de la noción de Dios.
La gratitud de la comunidad se expresa por medio de ofrendas , de sacrificios, a veces cruentos (el sacrificio del primogénito, por ejemplo), pero en algún momento de la Historia ocurre algo genial, según Nietzsche;Dios se paga a sí mismo con el sacrificio de su hijo lo que constituye un respiro de los eventuales pagos sacrificiales.
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