jueves, 24 de enero de 2008


Toda una vida domando las lágrimas para que se mantengan dentro, da por resultado que, llegado el día en el que se justifica su aparición , éstas no salgan , y entonces pasa uno por fuerte y le toca poner el hombro para consolar a todos , y pasa uno por sereno , y le toca a uno tomar las deciciones. Pero el viejo pidió mariachis para su sepelio , y entonces sí , convocadas por la música vienen inexorables las lágrimas:

...el día que yo me muera
sé que tendrás que llorar...
Dirás que no me quisiste
pero vas a estar muy triste...

4 comentarios:

  1. sí, me ha tocado conocer gente así antes. yo por eso siempre he preferido ser un chillón de mierda.

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  2. oh querido hermano, no soy buena en esto, pero quiero mandarte un gran abrazo.

    Yo también soy una llorona, pero hay momentos en los que el quebrarse resulta más doloroso.

    Te quiero, bro.

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  3. Gracias Carlos. Gracias Marianita.

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  4. Yo soy una nenita sensible y llorona...

    aun asi, usualmente soy demasiado fuerte... callado, sufro en silencio

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