Algunas personas tienen la creencia de suponer que el valor más ponderado por ellos es el requisito indispensable para hacer buenos a los hombres, de lo que se sigue de que todos los criminales lo son porque carecen de ese valor más ponderado. Pero hasta el momento he observado que siempre hay ejemplos que contradicen esta suposición.
Por ejemplo el ultracatólico Felipe Calderón llegó a declarar que los criminales lo son porque se han alejado de la religión. Calderón y todos los que piensan como él omiten que prácticamente en todas las celdas de todas las cárceles hay imágenes religiosas y veladoras encendidas en alguno de sus rincones, además de que la historia y los noticieros reportan miles de crímenes perpetrados en nombre de la religión.
Hay quien afirma que los criminales lo son porque han crecido carentes de una familia; a esto se opone el hecho de que existen famlias completas dedicadas al crimen.
En Facebook circula un meme que afirma que si hubiera más guitarras que armas habría menos crímenes, es decir se pondera el valor arte, o generalizando aún más el valor cultura para afirmar que los criminales lo son porque no se han acercado a la cultura. El ejemplo que contradice esto es que Hitler era pintor y el principal promotor y ejecutor del Holocausto, el nazi Adolf Eichmann, era músico y ambos, Hitler y Eichmann, amaban la música de Wagner.
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