Para que Claudia Sheimbaum entreue la Presidencia faltan

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jueves, 16 de agosto de 2012

origen de la palabra Chingar


Escuché una versión curiosa del origen de la mexicanísima palabra chingar, según esta persona tal vocablo proviene del inglés I'm teaching you. Podríamos imaginar que un trabajador migratorio mexicano le reclama a su patrón por la poca paga que recibe de él y entonces el patrón le explica en inglés que gana poco porque apenas está aprendiendo su labor, esto es: ganas como aprendiz porque te estoy enseñando, es decir I'm teaching you, pero el oído del mexicano, poco habituado al inglés capta. "Te chingo". Podría ser, pero hay otras versiones del origen de esta palabra en este enlace.

1 comentario:

Indio Cacama dijo...

Mi amigo Enrique me hizo recordar este muy interesante pasaje de El laberinto de la soledad de Octavio Paz: "
"La palabra chingar, con todas estas múltiples significaciones, define gran parte de nuestra vida y califica nuestras relaciones con el resto de nuestros amigos y compatriotas.

Para el mexicano la vida es una posibilidad de chingar o de ser chingado. Es decir, de humillar, castigar y ofender. O a la inversa. Esta concepción de la vida social como combate engendra fatalmente la división de la sociedad en fuertes y débiles. Los fuertes los chingones sin escrúpulos, duros e inexorables se rodean de fidelidades ardientes e interesadas. El servilismo ante los poderosos especialmente entre la casta de los "políticos", esto es, de los profesionales de los negocios públicos es una de las deplorables consecuencias de esta situación. Otra, no menos degradante, es la adhesión a las personas y no a los principios. Con frecuencia nuestros políticos confunden los negocios públicos con los privados. No importa. Su riqueza o su influencia en la administración les permite sostener una mesnada que el pueblo llama, muy atinadamente, de "lambiscones" (de lamer).

El verbo chingar maligno, ágil y juguetón como un animal de presa engendra muchas expresiones que hacen de nuestro mundo una selva: hay tigres en los negocios, águilas en las escuelas o en los presidios, leones con los amigos. El soborno se llama "morder". Los burócratas roen sus huesos (los empleos públicos). Y en un mundo de chingones, de relaciones duras, presididas por la violencia y el recelo, en el que nadie se abre ni se raja y todos quieren chingar, las ideas y el trabajo cuentan poco. Lo único que vale es la hombría, el valor personal, capaz de imponerse.

La voz tiene además otro significado, más restringido. Cuando decimos "vete a la Chingada", enviamos a nuestro interlocutor a un espacio lejano, vago e indeterminado. Al país de las cosas rotas, gastadas. País gris, que no está en ninguna parte, inmenso y vacío. Y no sólo por simple asociación fonética lo comparamos a la China, que es también inmensa y remota. La Chingada, a fuerza de uso, de significaciones contrarias y del roce de labios coléricos o entusiasmados, acaba por gastarse, agotar sus contenidos y desaparecer. Es una palabra hueca.
No quiere decir nada. Es la nada."

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